Todo empezó hace 13 años, en un verano cualquiera, con una pregunta simple. Pilar, novia de Nacho, le dijo: "¿Por qué no vendés las milanesas que tan ricas te salen?" Por ese entonces, Nacho trabajaba en el buffet de un colegio y los meses de vacaciones eran sinónimo de no tener trabajo. La idea era modesta: hacer unas milanesas caseras para juntar unos mangos mientras durara el verano.
Pero las milanesas caseras de Nacho no eran cualquier cosa. El boca en boca hizo lo suyo, y lo que iba a ser un rebusque de temporada se transformó, pedido a pedido, en algo que ninguno de los dos había imaginado.
Desde el primer día, Clara, mamá de Nacho, fue parte esencial de LA MILANGA. Sus recetas de siempre son las que hoy dan vida a nuestras tarteletas, y su mano y su presencia en el equipo siguen siendo tan fundamentales como desde el principio.
Hoy, después de 13 años, LA MILANGA es uno de los referentes del delivery de milanesas en Capital Federal y Gran Buenos Aires, alimentando a miles de familias por mes con milanesas caseras que saben, justamente, a eso: a casero. A hecho con cuidado, con buenos ingredientes y con el mismo amor con el que empezamos.
Y para cerrar el círculo, Kiki y Río, los hijos de Pilar y Nacho, también son parte de esta historia. Porque LA MILANGA siempre fue, antes que nada, un proyecto que se construye entre los que uno quiere.
Crecimos en estructura, en variedad y en alcance, pero seguimos atendiendo a cada cliente como el primer día. Porque es gracias a ustedes que este sueño sigue adelante.
¡Gracias por confiar en nosotros!